Importancia de los ácidos nucleicos


Los ácidos nucleicos son grandes y alargadas moléculas orgánicas, constituidas por el encadenamiento de pequeñas unidades o monómeros denominadas nucleótidos. Cada nucleótido está integrado por una molécula de azúcar pentosa, una base nitrogenada y una molécula de ácido fosfórico. Esas cadenas, según la composición de sus bases nitrogenadas (difieren en una de las llamadas pirimidínicas), constituyen ADN o ARN. En ambos casos se trata de las moléculas de la vida, desempeñando funciones biológicas trascendentales en todos los seres vivos.

Ácidos nucleicos – Fuente: Pixabay

Se trata de moléculas de una importancia superlativa en el desarrollo de todas las formas de vida del planeta. De hecho, constituyen la única forma al alcance de cualquier célula para almacenar la información genética y darle carácter hereditario. En base al contenido informativo que atesoran, cada organismo dispone del punto de partida necesario para desarrollar sus ciclos biológicos.

El ADN, dispuesto como una secuencia de nucleótidos, se comporta como un código. En sus entrañas se aloja una grabación de toda la información genética del individuo. Este ADN realiza lo que se llama una replicación en cada división celular. Por su parte, el ARN, de similar estructura, posibilita la transcripción de esa información en el proceso de síntesis de proteínas.

Importancia en el desarrollo de enfermedades genéticas

Las enfermedades genéticas tienen su explicación en errores en la estructura química de los genes del ADN. A raíz de uno de ellos surge un ARN que no responde al prototipo genético del individuo. Son mutaciones que provocan cambios en las secuencias de aminoácidos de las proteínas. Y en consecuencia, las proteínas sintetizadas con ese patrón no funcionan correctamente.

Como muestra de su rareza, diremos que la tasa de error en la replicación del ADN es un nucleótido cada diez mil millones. La causa de que se produzcan esos errores pueden ser agentes físicos y químicos. Entre ellos, radiación ultravioleta, rayos X, radicales libres y compuestos químicos como los derivados del benceno o el ácido nitroso.

Un ejemplo emblemático de estas enfermedades lo constituyen todas las modalidades de cáncer. Su origen se encuentra en un daño estructural del ADN o una anomalía en los mecanismos de replicación o transcripción.

Aplicaciones del ADN en el hombre

La tecnología del ADN recombinante ha abierto muchas expectativas en la utilización de este ácido nucleico, otorgándole extrema importancia. Consiste en introducir genes en organismos para que estos expresen una proteína determinada. Con esta tecnología puede lograrse que una bacteria se convierta en factoría de una sustancia como insulina o una vacuna.

Por su parte, otra interesante posibilidad es sustituir la expresión de un gen errático que ha ocasionado una patología. Es el campo de lo que se llama la terapia génica. Con ella es posible restablecer la funcionalidad correcta de una proteína y recuperar el estado fisiológico previo a la enfermedad.

Si nos vamos al ámbito de la criminología, su aplicación es de máxima importancia. Los médicos forenses pueden utilizar el rastro de sangre, esperma, piel, saliva o pelo en el escenario de un delito. De esta manera, analizando el ADN, es posible identificar al responsable utilizando la llamada técnica de la huella genética.

Y cómo no, sobradamente conocida es la aplicación del ADN para llevar a cabo la prueba de paternidad. Consiste en el estudio de células del supuesto padre y del hijo para investigar el posible vínculo genético entre ambos.

Aplicaciones en el mundo agrario

Tanto en ganadería como en agricultura, los ácidos nucleicos, el ADN básicamente, tienen gran importancia. De ellos dependen los programas de selección genética y los cruzamientos entre razas y variedades para obtener mejores rendimientos productivos.

En ganadería, por ejemplo es posible enriquecer un alimento como la leche efectuando en las vacas una transgénesis. Esto consiste en insertarles genes exógenos y desprogramar genes endógenos que no ocasionan buenos rendimientos. De suerte que puede mejorarse el valor nutricional, combatirse las infecciones mamarias y proporcionar a los consumidores proteínas más saludables.

En agricultura, manipular el ADN es muy útil para mejorar la resistencia de las especies vegetales a organismos causantes de plagas. Asimismo, puede proporcionarse a estas especies capacidad de lucha contra agentes estresantes como la salinidad, la sequía o los metales.

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