Importancia de la agricultura


Dentro de la historia humana resaltan varios hitos, en especial cuando se empezó a trabajar la tierra y la revolución industrial. La importancia de la agricultura se hizo evidente cuando el ser humano pasó de ser nómada a establecerse en sitios permanentes. Este salto evolutivo dio origen al mundo moderno, a las civilizaciones, culturas, ciudades y sus sociedades. En la actualidad representa la producción de alimentos, trabajo estable y desarrollo agrícola.

Agricultura – Fuente Pixabay

Los datos son bastante claros, la FAO indica que esta actividad representa el 40% del PIB en el mundo. Además, hay un promedio de 5 mil millones de hectáreas cultivables, 1,6% para cultivos y 3,4% para ganadería y pastoreo. También existen 3,4 mil millones de personas que habitan el campo y 1,3 mil millones laboran en la industria agrícola.

Esta actividad integral no solo representa la explotación del campo con fines comerciales. De hecho, debe concebirse como una forma de vida milenaria que conlleva un patrimonio ideológico y una identidad cultural. Para casi la mitad de la población mundial significa su principal sustento y su única forma de subsistencia.

De la misma forma, la actividad también moldea los paisajes, crea nuevos hábitats aprovechables y busca preservar la tierra. También conlleva la redistribución de las cuencas hidrográficas, la retención de carbono y la protección de la biodiversidad. Como parte de su evolución, ha dado origen al agroturismo, que ha encontrado mucha aceptación entre la oferta turística.

En un mundo donde inexplicablemente hay gente que muere de hambre y sufren de desnutrición, la agricultura es la gran solución. Es una actividad adaptable a cualquier clima, suelo o cultivo. Basta con crear las condiciones adecuadas para que las comunidades más aisladas puedan beneficiarse. Es un bien común que todos podemos aprovechar en su justa medida.

La controversia

Dada la importancia de la agricultura, la discusión no radica en lo que aporta sino en algunos métodos tradicionales. A lo largo de los años se han instaurado prácticas industriales que han resultado muy perjudiciales para el medio ambiente. Ejemplos hay muchos, como el uso de agroquímicos, los monocultivos, la ganadería intensiva, la tala indiscriminada, la destrucción de ecosistemas, entre otros.

Como una de las mayores fuentes de alimentación que puede procurar la seguridad alimentaria de la población, debe evolucionar. Lamentablemente, en países desarrollados y no desarrollados por igual, el sector agrícola no recibe apoyo organizacional ni tecnológico. Resulta bastante paradójico, en especial porque la población mundial sigue creciendo, al igual que la demanda de alimentos.

Algunas sociedades, dentro de su arrogancia jerárquica, ven al campesino o al ganadero como personas incultas cuyo único aporte es el trabajo. No hay duda de que su valor es minimizado y trivializado dentro del marco del desarrollo económico, tecnológico y social. Sin agricultores no hay comida, por muy trivial que eso pueda parecer.

Evolución de la agricultura

A raíz del cambio climático, los gases de efecto invernadero y la protección del ambiente, la ecología está de moda. La principal intención es volver a un estado anterior de producción que enfatiza lo orgánico sobre lo químicamente alterado. Eso significa implementar prácticas más ecoamigables, preservando la biodiversidad y favoreciendo la conciencia colectiva para asegurar una mayor y mejor distribución alimentaria.

En consecuencia, los modelos de agricultura natural, urbana, permacultura, hidroponía, entre otras, están siendo reevaluados y revalorizados. Esto a su vez incluye la incorporación de técnicas innovadoras fundamentadas en la ciencia para lograr una producción agrícola sostenible. Para ello se ha hecho énfasis en la nutrición de plantas, dinámica de los ecosistemas agrícolas y el manejo de plagas.

Esta tendencia, que cada vez tiene más adeptos, magnifica la importancia de la agricultura para las nuevas generaciones. Aunque es un arduo camino por recorrer, la presión social y la implementación de modelos alternativos mejoran los modelos establecidos. En retrospectiva, las sociedades tienen retomar ideas milenarias que fomentaban la integración armónica del hombre y la naturaleza.

 

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