Importancia del aprendizaje


Aprendizaje significa el proceso por el cual una persona o animal logra adquirir un conocimiento, actitud o valor tras una práctica determinada. Sin esta acción el ser humano no habría evolucionado.

Esta actividad mental supone una nueva relación con el entorno más inmediato y es natural de los animales también. Repetir varias veces lo mismo termina por darnos una nueva información que podría llevar el nombre de la palabra que venimos definiendo.

Aprendizaje – Fuente: Pixabay

De su progresión depende el correcto desarrollo del cerebro por lo que es vital estimular la forma de aprender desde, prácticamente, el nacimiento de una persona. Se pueden aprender tanto conocimientos como formas de hacer una tarea de una forma más llevadera.

Todo cabe en una acción inseparable del hombre y tan importante como la propia vida. A continuación comentaremos cómo, por qué y para qué se aprende.

¿Cómo se lleva a cabo el aprendizaje?

El ser humano nunca deja de aprender. Este proceso del conocimiento se produce cada día y está estimulado bien por la propia experiencia o por la imitación de la actitud de los que nos rodean.

Lo que sucede en la mente puede provenir de la ley causa-efecto o de la simple observación. En todos los casos, la confirmación de que se ha aprendido algo nuevo se ve reflejada en un cambio en la conducta.

Los conductistas de hecho certifican que cualquier persona aprende aplicando el binomio ensayo-error. Cuando logra el resultado esperado aplica a su conducta la fórmula que le lleva al éxito.

Imagine, por ejemplo, que una persona fuma. Es posible que comenzara a hacerlo por imitación de sus familiares o amigos. El paso de los años le convierte en fumador. La enfermedad, o la muerte, de un ser querido que también fumaba podría provocar que dejara de hacerlo. Ahí está el resultado de lo aprendido.

El porqué del aprendizaje

La principal causa de aprender son las ganas de conocer algo nuevo o una mejor manera de hacer algo. Tras este deseo innato se encuentra la combinación de los conocimientos previos. En muchas ocasiones, el aprendizaje se produce como consecuencia de la aplicación de lo que ya conocemos para conocer algo nuevo.

Pondremos un ejemplo que nos sirva para confirmar lo antedicho. Imaginemos que a una persona le gusta la cultura británica. Ha leído todo lo posible sobre el Reino Unido, conoce su historia, los lugares más destacados y quiere comprobar in situ si todo es cierto.

Cuando viaje al citado país podrá aplicar lo conocido y aprender algo nuevo sobre esa cultura que conoce gracias a la experiencia directa. Este proceso se repite a todos los niveles.

En la propia finalidad de la acción de aprender está la clave para entender su importancia tal y como comprobaremos en el siguiente apartado.

¿Para qué seguimos aprendiendo?

La respuesta a esta pregunta es amplia. El ser humano necesita seguir añadiendo conocimientos a su mente de forma continua. De esta sana curiosidad provienen los resultados de grandes investigaciones e incluso inventos que cambiaron nuestra vida.

Cada persona tiene un papel en la sociedad y en el planeta. Aprendiendo iremos descubriendo una nueva forma de entender la vida. El conocimiento no es, que diría Escohotado, un compartimento estanco sino algo que fluctúa y que puede seguir aumentando.

Solo las ganas de aprender han sido capaces de permitir nuestra existencia durante siglos en este planeta.

El aprendizaje no es solo una forma de enriquecer nuestra mente, no es un acto egoísta sino generoso. Sin este proceso el ser humano se habría autodestruido hace cientos de años.

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