Importancia de las bacterias


Las bacterias son microorganismos unicelulares considerados los integrantes principales del reino Monera, al cual pertenecen también las algas cianofíceas. Su característica más definitoria es la carencia de núcleo diferenciado dentro del citoplasma celular. De ahí su denominación de procariotas o procariontes, en contraposición a los eucariotas u organismos dotados de núcleo con membrana. Otra constante que las define es la existencia de pared celular externa. Con un diámetro entre una y diez micras, es preciso microscopio óptico para su visualización.

Bacterias – Fuente: Pixnio

Las bacterias existen en la Tierra desde mucho antes que el resto de seres vivos. Por sus múltiples funciones se constituyen en protagonistas insustituibles de los ciclos biogeoquímicos, considerándose inviable la vida sin su presencia. Entre otros, de estos diminutos seres dependen el ciclo del nitrógeno, el del carbono y el del hidrógeno-oxígeno.

Su estructura es muy mucho más simple que la de las células de los organismos superiores. Estos últimos tienen componentes especializados como el núcleo y las mitocondrias de los que carecen las bacterias. Su citoplasma contiene un ovillo de material genético (ADN) y gran cantidad de muy diversas enzimas responsables de su metabolismo.

En su taxonomía entran en juego factores como morfología, tinción Gram o necesidad de disponer de oxígeno para su supervivencia. Este tercer factor tiene extrema importancia porque condiciona el medio donde pueden ejercer sus funciones, ya sean beneficiosas o nocivas.

En este último aspecto deben distinguirse tres tipos. Por un lado están las saprofitas, que actúan como descomponedoras de restos cadavéricos y vegetales. En un segundo término las simbiontes, que conviven en un estado de mutualismo con organismos superiores, facilitándoles algunos procesos biológicos. Y finalmente las parásitas, también llamadas patógenas por causar enfermedades en el hombre, animales o plantas.

Su importancia en la medicina

Precisamente esta última categoría, las patógenas, es la que tiene una excepcional incidencia en el campo de la salud. Aun siendo clara minoría, se conocen centenares de especies bacterianas responsables de otros tantos procesos patológicos. Tuberculosis, peste, cólera, disentería, fiebres tifoideas, salmonelosis, ántrax o botulismo son ejemplos de la potencial malignidad de algunas de ellas.

Su mecanismo de acción puede diferir bastante entre géneros y especies. Algunas invaden tejidos, otras son parásitas intracelulares y las hay productoras de toxinas. En algunos casos se dispone de vacunas para evitar su padecimiento, no acreditando siempre suficiente eficiencia preventiva.

Todas ellas son más o menos sensibles al efecto de alguno de los antibióticos existentes para frenar su evolución. Pero hay un hecho enormemente preocupante. Según la OMS, la resistencia a los antimicrobianos supone una amenaza cada vez mayor para la salud pública mundial. La causa principal parece ser el mal uso y el abuso de los mismos.

Su importancia en la ecología

Las bacterias son indispensables para la mayoría de las reacciones que se producen en la naturaleza. Su existencia supone mantener un equilibrio ecológico por diversos factores. Entre otros, por ser los grandes descomponedores de materia orgánica, producir oxígeno, consumir CO2 o sostener el ciclo del nitrógeno.

Un grupo muy específico de ellas, las cianobacterias, son microorganismos que en bloque tienen la característica de generar la mayor cantidad de oxígeno del planeta. Ello se debe a su capacidad de realizar la fotosíntesis, igual que las plantas. A su vez incorporan nitrógeno atmosférico en compuestos utilizables por el manto vegetal como nutriente.

Su importancia en la industria

Con el desarrollo de la ingeniería genética se ha intensificado el uso de estos microorganismos en la fabricación industrial a gran escala. Ejemplos de ellos podemos encontrarlos en la industria farmacéutica con la fabricación de insulina, hormona del crecimiento o vacuna de hepatitis B. También en la industria química, como la síntesis de etanol, el curtido de cueros, la fabricación de detergentes, etc.

Un campo de especial relevancia es la industria alimentaria, donde los procesos de fermentación bacteriana son trascendentales. Estos microorganismos liberan moléculas propias de su metabolismo como ácido láctico (fermentación láctica) y son utilizados para la fabricación de quesos y otros productos lácteos.

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