Importancia de la célula


La Biología reconoce a la célula como unidad funcional y anatómica de un ser vivo y germen de su existencia. Puede decirse que cada una de ellas actúa como una réplica en miniatura del individuo mismo. Es autónoma para llevar a cabo las tres funciones elementales del ser que integra: nutrición, relación y reproducción. Y entre sus características definitorias está alojar la totalidad de la información genética del individuo y el potencial de transmitir esa información a su descendencia.

Células del cerebro.

Células del cerebro. Fuente: Pixabay

Precisamente en relación con esa información genética puede establecerse la principal diferencia entre células procariotas y eucariotas. Estas últimas la contienen concentrada en un núcleo delimitado por la llamada membrana nuclear. Las bacterias procariotas la tienen dispersa por su citoplasma, careciendo de dicha membrana. En ambos casos puede existir una pared celular, elemento constante en las procariotas.

Y en cuanto a sus funciones, es destacable el fenómeno de la diferenciación celular. Producido durante el desarrollo embrionario en los seres pluricelulares, de él depende la especialización de cada estirpe celular. Esta especialización explica que cada tejido esté compuesto por células dotadas de capacidades específicas para desempeñar una función orgánica determinada.

Las células controlan el metabolismo

El metabolismo es el conjunto de reacciones bioquímicas que se desarrollan en el medio intracelular catalizadas por enzimas. En cualquiera de los tipos celulares donde se produce tiene un objetivo conciso: transformar las sustancias nutritivas en energía y proteínas, fundamentalmente.

En concreto, la síntesis de proteínas es uno de los procesos biológicos intracelulares de mayor trascendencia. Valiéndose de los aminoácidos ingeridos en la dieta, la célula es capaz de generar las proteínas para las que está programada. Se trata de principios inmediatos funcionalmente muy selectivos: actina muscular, inmunoglobulinas defensivas, factores de coagulación sanguíneos, insulina pancreática y un largo etcétera.

Por su parte, utiliza la glucosa para sintetizar una molécula que dota de energía al organismo, el ATP. Este se incorpora al proceso metabólico como combustible para el desarrollo de las reacciones propias de la especialización celular. En este proceso tiene especial relevancia un orgánulo denominado mitocondria, donde tiene lugar la respiración celular.

La célula la programación genética del organismo

El núcleo se comporta como centro director de las funciones celulares gracias al ADN localizado en los cromosomas. Pero la información genética del ADN es única en cada individuo, siendo determinada por la secuencia de nucleótidos. Estos últimos son unidades compuestas por tres moléculas, azúcar sencillo, fosfato y base nitrogenada, que representan la base de la herencia.

Dentro del núcleo celular, los cromosomas portadores del ADN atesoran la codificación de todas las características de cada ser. Pero es cada una de las múltiples fracciones que componen cada cromosoma, llamadas genes, donde se encuentra esa información específica. Todas las funciones que una célula tiene reservadas dentro del organismo están programadas por cada uno de esos genes.

Lleva a cabo las funciones orgánicas elementales del organismo

La nutrición es esa función común de todos seres vivos mediante la cual la célula obtiene sustancias propias y energía. De suerte que todo el organismo repone sustancias desgastadas, realiza funciones vitales y forma nuevas estructuras gracias al trabajo celular. En el caso humano se denomina nutrición heterótrofa, basada en sintetizar sustancias complejas a partir de materia orgánica.

Por su parte, las funciones de relación del organismo se inician en la captación de estímulos por receptores celulares específicos. Dichos estímulos son variaciones ambientales muy diversas que provocan una respuesta por parte de la célula. Tales respuestas pueden ser dinámicas, llamadas tactismos y basadas en movimientos, o estáticas, con secreción de sustancias con una finalidad concreta.

Y en tercer lugar, asume la tarea de asegurar la descendencia mediante la función reproductiva. Su desarrollo admite dos posibilidades: meiosis, la llevada a cabo en los gametos, y mitosis, propia del resto de células. La primera de ellas constituye el mecanismo biológico de la reproducción sexual.

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