Importancia de las empresas


Una empresa es una entidad que vende productos o servicios para lograr un beneficio. Para lograr este objetivo necesitan de una serie de métodos que terminan conectándose con otros elementos de la sociedad.

Es decir, cada empresa es una pieza del rompecabezas social y forma parte de la economía. Como es lógico, las empresas necesitan de un local, de una infraestructura, de trabajadores y demás elementos que enriquecen a la ciudad donde se ubican de forma directa.

Empresas – Fuente: Pixabay

Sin tejido empresarial sería el gobierno el que tendría que afrontar este tipo de labores. Subiría el nivel de desempleo y la economía se vería seriamente afectada. La historia de la empresa tiene su punto más importante con la llegada de la revolución industrial.

La modernización de las mismas provocó que aumentasen su producción y que, por ende, crearan más riqueza a todos los niveles. A continuación comentaremos la influencia de las empresas en la economía, su tipología y el posible futuro de las mismas.

Las empresas y su importancia en la economía de un país

Teniendo en cuenta que una empresa puede estar formada por una persona o por una sociedad, todos somos susceptibles de ser empresarios. Si esto ocurriera la economía mejoraría de forma inmediata ya que aumentaría la recaudación de impuestos. Utopías aparte, el PIB de un país se nutre de la actividad empresarial.

Igualmente, cualquier tipo de establecimiento, o empresa, está abierto porque otras empresas tienen actividad. Por ejemplo, si quiere abrir una tienda tendrá que ir a una inmobiliaria a alquilar un local, pedirle a la compañía eléctrica que le de luz.

También deberá solicitarle a un proveedor que le envíe mercancía o bien poner publicidad de sus servicios a través de una agencia de publicidad o web.

Esto significa que toda acción que se lleva a cabo depende directamente de una empresa. Su importancia es vital para el mantenimiento de la economía y para el funcionamiento de cualquier país.

Una vida sin empresas

Imagine que se despierta en una cama que ha tenido que hacer usted con sus propias manos. Enciende una vela y el fuego. Va a ordeñar una vaca. Se pone un café mientras hace el pan en su horno. Va a trabajar en el campo para tener todo lo anterior y así sucesivamente.

De no existir ninguna empresa sería imposible tener los servicios más básicos. Cada cual se encargaría de producir lo que iba a consumir. Se perdería tejido social, la economía bajaría de forma inmediata y la catástrofe sería inminente.

Es posible que algunos empresarios no sean, precisamente, un modelo a seguir pero la gran mayoría nos hace la vida mucho más fácil.

Piense en el supuesto antedicho y siga añadiendo acciones a la lista. ¿Podría vivir sin ninguna empresa?

El futuro de las empresas

Si el tejido empresarial influye en la economía, la acción es recíproca. La crisis económica del 2008 en España destruyó muchas empresas. Si los ciudadanos no gastan dinero es imposible que una empresa siga abierta.

Estas instituciones deben amoldarse tanto a los tiempos como a las peticiones de sus clientes. Considerar que una empresa es un ente inamovible que no puede ofrecer nada más salvo lo estipulado es un grave error.

Al igual que la sociedad cambia y evoluciona, parece lógico pensar que una empresa ha de hacer exactamente lo mismo para ganar en competitividad y eficacia.

Esperamos haber demostrado la importancia de la empresa en nuestra vida diaria. Seguro que a partir de ahora cambia su opinión al respecto de la impagable labor que llevan a cabo.

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