Importancia del juego


El juego es una actividad inherente al ser humano que se lleva a cabo sin más objeto que su carácter lúdico. No obstante, ello no quita para que también sea esencial en métodos de aprendizaje y desarrollo. Así, jugar se convierte en una tarea fundamental de muchas especies siendo vital durante la infancia.

Juego – Fuente: Flickr

Jugar, en su vertiente más simbólica, es algo limitado a la especie humana. Pueden encontrarse patrones similares en canidos, felinos o primates. Sin embargo, en estos casos la actividad de jugar se entiende más como un entrenamiento que como un divertimento.

Es por ello que para hablar de su importancia hay que centrarse en lo que aporta al ser humano. Jugar es algo que se lleva a cabo a cualquier edad por todo tipo de personas. Pese a ello, es durante la infancia y los primeros años de vida cuando su acción es más importante.

Debe quedar clara la diferencia que existe entre jugar y practicar un deporte. El deporte puede presentarse como la acción de jugar pero suele exigir una competición que no entra en relación con el término que aquí nos ocupa. Así, jugar debe ser algo libre y espontáneo aunque siempre esté sujeto a normas.

Por todo ello, la importancia de jugar debe abordarse desde distintos puntos de vistas. Esto se debe a que no es lo mismo para niños que para adultos. Así, se hace recomendable abordar su importancia teniendo esto en cuenta.

La importancia del juego en el desarrollo de las habilidades humanas

Este aspecto del jugar es el que se concentra en los primeros años de vida. Practicar cualquier actividad recreativa de este tipo supone una de las tareas fundamentales de los niños. Su diversión y aparente intrascendencia esconden un poderoso mecanismo para el desarrollo de distintas habilidades.

Si nos detenemos en el plano físico, el juego puede suponer un ejercicio de fortalecimiento del organismo. Cualquier niño necesita actividad física que las partes de su cuerpo crezcan y maduren adecuadamente. Así, jugar se convierte en la forma fundamental de entrenamiento de las capacidades motoras y biológicas de los niños.

Por otra parte, el juego también influye enormemente en la capacidad psicológica de los infantes. Despertar la creatividad y la imaginación, desarrollar el pensamiento lógico y racional y estimular la superación de obstáculos son algunas de sus ventajas evolutivas para convertirlo en pieza fundamental del desarrollo psicológico infantil.

Por último, jugar puede ser una tarea llevada a cabo en grupo. Esto es algo esencial para despertar hábitos de cooperación y socialización. Así, los niños se sienten parte de un grupo y comienzan a comprender la mecánica de las relaciones sociales. Todo ello es esencial para disponer de herramientas con las que afrontar la vida adulta.

Su importancia en la edad adulta

Los años posteriores a la infancia no dejan de estar influidos por la acción de jugar. Mejorar la compresión del mundo, entrenar diversas capacidades y disfrutar de las relaciones sociales son algunas de sus consecuencias. Así, cualquier ser humano necesita jugar durante toda su vida de una forma práctica o simbólica.

Puede que sea durante la fase de madurez cuando los juegos alcanzan una mayor complejidad. Aquí se expresan distintas aplicaciones y desarrollos que han llegado a hacerse muy populares. Divertimentos de mesa, videojuegos y asunción de distintos roles son algunas de las posibilidades que existen. El desarrollo de dispositivos mecánicos y electrónicos para jugar habla de su importancia en la edad adulta.

Es también más que importante destacar el valor que ha cobrado la acción de jugar para personas con problemas. Enfermedades como el alzhéimer o la demencia senil han encontrado terapias paliativas a través de diversos objetos lúdicos. Es por ello que incluso puede hablarse de su importancia médica a un nivel terapéutico.

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