Importancia del microscopio


El microscopio se define como un instrumento que se usa para ver ampliado lo que se disponga bajo su lente. Este invento data del siglo XVI siendo los holandeses hermanos Jansen los que lo crearon.

Microscopio – Fuente: Pixabay

Tras descubrirse, en 1667, las células del corcho, fue van Leeuwenhoeck el primero en ver los glóbulos rojos en la sangre. Falleció en 1723 dejando escrito cómo había logrado tan importante hito en la historia de la biología.

El uso de esta herramienta es fundamental también en otras disciplinas como la criminología. Gracias a la evolución de este objeto se han logrado muchos avances médicos y científicos que han salvado la vida de millones de personas.

Intentaremos analizar a continuación la importancia del término que venimos describiendo en las dos citadas ciencias. Terminaremos el artículo con una conclusión reflexiva sobre el papel del microscopio en la evolución del hombre.

El microscopio como impulsor de la biología y la medicina

Parece obvio comenzar indicando que este artilugio nos permite ver lo que no podemos ver a simple vista. La labor de los primeros investigadores, del siglo XVII, se centró en el análisis de las estructuras de bacterias, microbios y similares.

El antedicho investigador optó por analizar también materiales sólidos-como la pólvora- y terminó finalmente haciendo lo propio con la sangre humana. Su labor fue el inicio de los avances médicos.

No fue hasta el siglo XIX y principios del XX cuando investigadores como Pasteur no lograron encontrar la bacteria que provocaba enfermedades como la gonorrea o la difteria. En la década de los treinta del pasado siglo se logró incorporar un haz de luz al objeto. Este avance lo convirtió en una forma más certera de analizar el funcionamiento celular.

En pleno siglo XXI destaca el microscopio de transmisión y los electrónicos que permiten barrer con la luz la materia a investigar para lograr escanearla e investigarla de una forma más eficiente.

El microscopio y su relevancia en otros campos

Parece lógico pensar que si esta herramienta permite analizar con detalle hasta unas células, puede hacer lo propio con los restos orgánicos dejados en el lugar de un crimen por parte del delincuente de turno.

El uso de estos aparatos ha permitido identificar, en algunos casos con años de retraso, a criminales que pensaban que habían cometido el crimen perfecto. Suele ser especialmente eficaz con el análisis de pelos humanos.

También se suele usar en el análisis de alimentos para detectar cómo pueden afectar al cuerpo. La ingeniería y la arquitectura también se pueden ver beneficiadas por el poder de esta invención. La precisión a la hora de diseñar, por ejemplo, una restauración de una iglesia es fundamental.

Lo mismo sucede para datar algunos documentos o representaciones artísticas. Conocer el interior de todo lo posible nos ayuda a saber más sobre esa materia.

¿Se podría vivir sin microscopios?

La respuesta es no. En todos los casos anteriores, este prodigio humano es necesario. Un análisis de sangre, una biopsia, un crimen, una obra de arte y mucho más depende del análisis a través de lo que venimos describiendo.

Vivir sin ellos sería retroceder quinientos años. Los médicos no podrían diagnosticar ninguna enfermedad con certeza.

Los restauradores no sabrían cómo afrontar su labor. Todo sería, de nuevo, intuición y rezar para tener suerte.

Tan simple invención se ha modernizado y sigue haciendo su trabajo a la perfección. De él depende nuestra vida y la de las generaciones futuras así como el mantenimiento de nuestro patrimonio cultural entre otros aspectos arriba mencionados.

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