Importancia de la mitosis


La mitosis es el proceso de división celular seguido por las células somáticas del ser humano (todas excepto los gametos). Además es el mecanismo reproductivo de todas las llamadas células eucariotas (todas excepto bacterias y algunas algas). El resultado de este proceso, de una duración total de 24 horas ligeramente variable según estirpes, son dos células idénticas. Y en él, todo el ADN de la célula madre es autocopiado para ser transmitido a las nuevas células.

Mitosis – Fuente: flickr

Para comprender cómo funciona dicho proceso, debe conocerse su secuencia de cuatro fases, llamadas profase, metafase, anafase y telofase. Comienza cuando la cromatina portadora de la información genética se desenrolla y forma los cromosomas. Estos se reparten en dos mitades, dirigiéndose cada una, compuesta de 23 unidades, a cada polo celular.

Sin mitosis no habría división celular y se estancaría el crecimiento del individuo, abandonando su condición de ser vivo. Por tanto, se trata de un fenómeno consustancial a la vida de los organismos llamados eucariotas (animales, plantas, hongos, algas…). Estos conservan su material genético dentro de una estructura intracelular llamada núcleo, que es donde arranca la mitosis.

Los tejidos que experimentan mayor tasa de división celular son los marcados por rápida regeneración celular o un desarrollo sostenido. En estas categorías destacan los tejidos del embrión y el feto y los epitelios (piel y mucosas). Contrariamente, hay tejidos muy estables en los que apenas existe actividad de este tipo, como el muscular y el nervioso.

Su importancia en el cáncer

La principal característica de las células cancerosas es que sufren una pérdida de control de su mecanismo de división. Eso hace que se reproduzcan anárquicamente, dando lugar a esas apreciables masas tumorales que se comportan como tejido invasivo.

El ritmo de división celular de un tejido debe equilibrarse para que se renueven adecuadamente las células sin producirse neoplasias. Es lo que no sucede cuando las células se colocan “en modo mitótico” como es el caso de los carcinomas. En el proceso de gestación de estos, las células epiteliales pierden su especialización y se convierten en máquinas de dividirse.

Su importancia en la regeneración de tejidos

Tras la aparición de una herida se abre un proceso de cicatrización donde este mecanismo de división celular es fundamental. La pérdida de sustancia en ese tejido implica destrucción de células, lo que requiere que las restantes activen su reproducción.

Por otra parte, no habiendo destrucción sino simplemente envejecimiento también es precisa esta activación en procesos fisiológicos de renovación. Es el caso, por ejemplo, del pelo o las uñas, sometidos a un ciclo permanente de regeneración de sus respectivos tejidos.

En cualquier tejido que se encuentre en estado de rápido crecimiento puede observarse al microscopio un detalle curioso. Las células proliferantes no están en sincronía, pues puede verse cómo hay células en todas las fases del ciclo mitótico.

Importancia en el desarrollo embrionario

Todo el desarrollo de un embrión se lleva a cabo por este procedimiento. Desde su formación, el cigoto entra en un proceso de división mitótica llamado segmentación. A las 72 horas de la fecundación el embrión ya se compone de ocho células. Y veinticuatro horas más tarde, está formado por un conjunto de células compactadas conocido como mórula.

Esta etapa inicial, dominada por una intensa actividad mitótica, termina con la formación de la blástula. A partir de ahí se iniciará la especialización de las células en lo que en un futuro va a ser su función.

Importancia para la reproducción asexual

Pero no solo en los organismos superiores como el hombre tiene importancia este mecanismo de división. En los unicelulares, tiene como finalidad llevar a cabo su reproducción asexual, capaz de generar individuos de idénticas características.

En una planta, por ejemplo, impulsa su crecimiento de manera que las células sufren una bipartición. De ahí surgen fenómenos tan visibles como el alargamiento de los tallos y raíces y el nacimiento de flores y hojas. Es precisamente en las regiones de más rápido crecimiento, como las puntas de tallos y raíces, donde la mitosis es más intensa.

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