Importancia del presupuesto


La palabra presupuesto se puede definir como el presunto importe que habrá que pagar por un servicio. También es válida la acepción referente al conjunto de los movimientos financieros que harán una persona, un negocio o una entidad .

Si queremos, por ejemplo, arreglar algo en nuestro hogar y no sabemos cuánto nos puede costar se llama al profesional y se le pide un presupuesto. Este sería el presupuesto ligado a una empresa o negocio.

Presupuesto – Fuente: Pixabay

El particular obedecería a cómo han ido los ingresos y los gastos en el hogar, cuánto dinero queda y cuánto se podría gastar en afrontar un determinado gasto.

La distinción anterior es útil y será la base sobre la que iremos explicando por qué es importante prever lo que pueda pasar antes de pagar cualquier tipo de servicio.

El presupuesto en el ámbito empresarial

Este cálculo se usa habitualmente en el mundo de los negocios con dos claros objetivos. El primero de ellos es el de conseguir clientes. Retomando el ejemplo anterior, si un profesional le especifica en su documento la calidad de los materiales a utilizar, las horas de trabajo y demás detalles, usted podrá comparar con otra empresa.

Dependiendo de si sus números se han realizado al alza o al baja, usted decidirá contratar los servicio de uno u otro profesional. Es por lo tanto una forma de publicitar correctamente las labores de una empresa.

Ya dentro de la propia estructura empresarial es necesario llevar a cabo un presupuesto anual por los siguientes factores. El departamento de administración ganará en eficiencia. La empresa podrá esforzarse por llegar a cumplir lo que dice el antedicho cálculo ganando así en competitividad y eficacia.

Sin este documento-guía, cualquier negocio ignorará lo que ha ganado, lo que puede ganar y cómo puede lograr su objetivo. Este análisis de datos es, por lo tanto, fundamental para que el negocio siga abierto sin mayores problemas.

El presupuesto como herramienta para controlar la economía de un hogar

En un hogar suele entrar, en el mejor de los casos, una cantidad fija de dinero cada mes. Observando los gastos que afrontamos (comida, luz, agua, teléfono…etc.) y restando esa cantidad del dinero que entra obtendremos los beneficios.

Gracias a ellos se hace un cálculo que permitirá prever si ese año se puede ir de vacaciones o si se puede afrontar alguna reforma.

Algún que otro gasto inesperado puede descomponer estos cálculos pero lo que es indiscutible es la utilidad de hacer números de la manera antedicha.

De esta forma se puede saber cuánto tardaremos en poder hacer algo en concreto o cuándo será posible terminar de pagar una deuda concreta.

¿Y si una empresa, o nosotros mismos, viviéramos sin hacer un presupuesto?

Parece sencilla la respuesta a esta pregunta. La providencia puede tener mucho que ver en ambos casos si es que se decide seguir adelante sin prever lo que podría suceder. Imagine que ignora lo que gasta cada mes y que un buen día le ingresan la nómina, va al banco y no hay dinero.

O bien, si tiene una empresa, piense que todo va bien, que no hay problemas. De pronto empiezan los proveedores a llamar para pedirle que les pague. ¿Cómo se podría haber evitado todo lo anterior? Exacto.

Solo intentando adelantarse a los acontecimientos, conociendo lo que nos quedará en el banco o en la cartera, podremos afrontar gastos sin riesgos mayores.

Sin guía y sin norte difícilmente se evitará la catástrofe económica que puede terminar en embargo o cierre de negocio.

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