Importancia del sol


El sol es la estrella central de nuestro sistema solar, la más importante fuente de radiación electromagnética, y responsable de proveer directa o indirectamente toda la energía que permite y mantiene la vida en el planeta Tierra.

Denominada también enana amarilla, es el astro más grande de nuestro sistema planetario y la más cercana a nuestro orbe. Constituye una enorme esfera de gases calientes (principalmente hidrógeno y helio), que brilla y gira constantemente, irradiando la luz y el calor que sustenta la vida de todos los seres vivos.

Sol – Fuente: Pixabay

Como estrella, constituye una más entre la infinidad existente en el universo. Sin embargo, es esencial en nuestro sistema, donde también determina las condiciones climáticas del resto de los astros que lo conforman. Se formó hace 4600 millones de años aproximadamente, no ha cambiado significativamente en los últimos 4000 millones, y se estima que seguirá estable por 5000 millones más.

Su potente atracción gravitatoria hace girar a todos los planetas a su alrededor. A su vez, todo el sistema solar gira alrededor de la Vía Láctea, la galaxia a la cual pertenece. Por su tamaño, representa el 99% de la masa total del conjunto planetario, y la distancia que lo separa de la Tierra es de 150 millones de kilómetros.

Fuente principal de la vida en la Tierra

La especial importancia del “astro rey” para el ser humano es que sin él no hubiera humanidad. Toda la energía que necesitan los seres vivos para existir y desarrollarse proviene, indirecta o directamente, de la gran estrella.

En primer lugar, la luz que irradia favorece una temperatura estable y perfecta para el florecimiento de las variadas formas de vida que habitan el planeta. Esta luz es transformada por plantas y algas en energía química por medio del proceso de fotosíntesis. Luego, esta energía que albergan los vegetales es incorporada por los animales y por el ser humano.

Por tanto, el alimento de la luz solar circula en cada ser vivo, permitiendo el desarrollo de la vida. En el caso de recursos energéticos tan importantes para la sociedad moderna como el carbón y el petróleo, cabe destacar que estos se originaron a partir de material orgánico, es decir, de energía solar acumulada y modificada.

También, el calor de la radiación solar es el motor del ciclo del agua, y fuente esencial otras formas de energía limpia y renovable como la eólica, olamotriz, biomasa y fotovoltaica, de forma directa o indirecta. Además, la radiación ultravioleta incide en la absorción de la vitamina D, clave para la salud del esqueleto y sistema inmunitario humano.

Sistemas que aprovechan la luz del sol

En un mundo donde cada vez se sienten más los efectos del calentamiento global, las energías alternativas a los combustibles fósiles contaminantes son cada vez más necesarias. En tal sentido, la radiación solar es un recurso energético infinitamente renovable, ecológico y tan gratuito como el aire que respiramos.

Tanta es la potencia que transmite el sol que, de acuerdo a varios estudios, el planeta utiliza en un año una cantidad de energía aproximada a la que el sol irradia a la Tierra en solo una hora. Con la tecnología de los paneles solares, esta abundancia de poder puede ser convertida en electricidad, necesaria para múltiples usos cotidianos.

Así, al transformar la potencia del sol en corriente eléctrica, estos dispositivos pueden abastecer de electricidad a industrias y viviendas, permitiendo la reducción del consumo de la que generan las plantas que funcionan con gasoil, fuente por lo general costosa y contaminante.

Actualmente, las tecnologías que aprovechan efectivamente la luz solar para beneficiar a la sociedad están demostrando un campo de aplicación bastante amplio, ofreciendo ventajas económicas, técnicas y ecológicas, con la perspectiva de una modificación gradual de nuestra actual matriz energética.

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