Importancia del suelo


Entendemos por suelo la superficie del planeta. En muchas ocasiones se ignore su papel a la hora de proteger la naturaleza y de permitir que el hombre siga con vida. Es en él donde se siembran las hortalizas y los árboles frutales.

Del suelo proviene la comida del ganado. De los fondos marinos los nutrientes necesarios para los peces. Es decir, es la base sobre la que se mueve todo lo que existe en el planeta.

Suelo – Fuente: Pixabay

Aparte de tener las virtudes arriba expuestas, tiene otras utilidades que lo convierten en un recurso fundamental para entender la evolución de la Tierra.

De esos aspectos positivos y del futuro del suelo hablaremos en los siguientes apartados. Terminaremos con una valoración de la importancia del mismo para la vida.

Utilidad del suelo

Del mismo proviene la biomasa que colabora, aportando nutrientes, con la vida de las plantas, árboles y hortalizas. Es un gran filtro que evita que los acuíferos, los ríos, los lagos y el mar terminen contaminándose de la contaminación que cae del cielo.

Es el eje sobre el que gira un ecosistema. Dependiendo de su calidad así será la supervivencia de los animales que residen sobre él. Aporta materias primas como el barro o la arcilla.

Protege restos de civilizaciones anteriores lo que nos permite conocer más sobre el ser humano. Sobre esta superficie construimos todo tipo de edificaciones para poder vivir o trabajar.

Pero su mayor virtud es la primera que hemos descrito. Gracias a su labor, el planeta es habitable y los animales que en él vivimos tenemos alimentos.

El futuro del suelo terrestre

El hombre sigue empeñado en destruir el medio ambiente a como de lugar. El suelo es otro de los grandes afectados de esta actitud. Talar media selva repercute en la calidad de la superficie donde antes crecían árboles.

Al perder nutrientes se irá desertizando, no protegerá del cambio climático y tampoco podrá albergar a las distintas plantas y especies.

El aumento de la contaminación, los vertidos a los ríos y, en definitiva, la inconsciencia colectiva está provocando serios problemas a la supervivencia de la corteza del planeta.

Cada vez hay que usar más productos químicos para lograr el correcto crecimiento de un árbol o de una planta. Este síntoma, normalmente ignorado, podría ser el principio de un final que no está tan lejano.

¿Qué ocurriría si el suelo se degradase totalmente?

La pregunta es apocalíptica pero realista. Todo lo que ahora se siembra en él debería de pasar a invernaderos. La extinción de animales sería un hecho al no poder vivir en su ecosistema. El hombre se vería forzado a crear aquello de lo que ya dispone de forma artificial.

Afortunadamente, algunas naciones están tomando conciencia de este grave problema y han comenzado ya a darle forma a ciertas políticas previsoras. Poco a poco parece ir mejorando la situación y las previsiones son optimistas.

Vivir sobre una superficie muerta solo contribuirá a hacer del planeta un lugar inhóspito e inhabitable. Solo el hombre tiene la capacidad de empezar a cambiar el rumbo de los tristes acontecimientos que él mismo ha provocado.

El suelo es la base de toda la vida del planeta. Entender este concepto supone, por ende, haber comprendido que su importancia es un hecho irrefutable que nos afecta a todos.

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