Importancia de la tecnología en la educación


La tecnología en la educación supone la inclusión de elementos tecnológicos en el aula para completar, y mejorar, la formación de los alumnos. En los tiempos que vivimos parece evidente que la tecnología es una herramienta fundamental para cualquier persona.

Tecnología en la educación – Fuente: Pixabay

De su aplicación en las escuelas e institutos se ha hablado mucho recientemente. De hecho, casi se avanza que dentro de cinco años no será casi necesario ir a estos lugares para aprender algo. Bastará con ver una clase en vídeo para lograr el mismo resultado.

La tecnología en la educación es un invento del hombre que tiene múltiples beneficios, que comentaremos en los siguientes apartados, pero que también podría ser perjudicial en algunos casos.

Valoraremos ambas tendencias y opiniones para llegar a una conclusión final que nos permita afirmar, o desmentir, la importancia del término que comenzamos a glosar a continuación.

Aspectos positivos de la tecnología en la educación

El uso de elementos como pizarras electrónicas, tablets, ordenadores y similares es ya un hecho en muchas aulas del mundo. Este avance a nivel material no es comparable a la fantástica forma de aprendizaje de la que disponen los estudiantes actuales.

Ahora mismo todo es inmediatez, conocimientos, diseño y efectividad. Ya no se toman apuntes de lo que escribía con tiza un profesor en una pizarra. Ahora se reciben archivos sobre los que trabajar.

El impacto del material audiovisual mejora el aprendizaje al unir palabras y conceptos con imágenes. Cualquier alumno puede ver un vídeo para comprender mejor la explicación de turno.

A todo lo anterior habría que añadir el propio uso de este tipo de periféricos. Los estudiantes dominan fácilmente esta tecnología, aspecto que les puede abrir muchas puertas en el futuro.

La tecnología en la educación, conceptos a tener en cuenta

El dominio de la tecnología puede llevar a los estudiantes a manejar la misma de forma errónea. Es en ese momento donde entra también la educación para la tecnología. Los valores éticos han de seguir siendo la base de la formación. El anonimato de la red de redes no ha de ser la excusa para ciertas acciones.

Lo mismo sucede con la posibilidad de que algunos alumnos piensen en lo innecesario de estudiar. Es decir, como lo que necesito está ya en internet no voy a aprender estos conceptos de dudosa utilidad.

Para evitar caer en este tipo de tentaciones lo más adecuado es que el docente controle en todo momento la posible aparición de estos pensamientos. Han de saber que no porque en internet esté «todo» van a dejar de estudiar o de conocer lo que necesitan para evolucionar como personas.

La tecnología en la educación ha de ser siempre controlada por un profesional que la gestione y que controle los resultados obtenidos.

El futuro de la tecnología de la educación

Como decíamos al principio, algunos autores apuestan ya por la realidad virtual o los vídeos como sustitutos de la escuela, el instituto o la universidad. Afortunadamente todos llegan a la misma conclusión: el profesor seguirá siendo necesario para controlar el proceso educativo.

La tecnología, como invento humano que es, no tiene validez sin la mano del hombre. Si ningún profesor controla lo que hay que aprender y cómo hay que aprenderlo no habrá educación alguna.

Este último concepto nos confirma que esta tecnología mejora sensiblemente la calidad de la enseñanza y que su importancia radica en este aspecto.

Los hombres y mujeres del mañana seguirán aprendiendo más y mejor gracias a una tecnología que ya ha comenzado a cambiar la manera de acercarse al conocimiento.

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