Importancia de la toma de decisiones


La toma de decisiones se puede definir como la opción que escoge una persona ante una disyuntiva. Tan básica acción, que llevamos a cabo diariamente, afecta a muchos factores importantes para la sociedad.

Cada individuo puede tomar una serie de decisiones que termine afectando a sus semejantes de forma indirecta. Lo mismo ocurre cuando un político o empresario decide sobre el futuro de los administrados o de su trabajadores.

Toma de decisiones – Fuente: Pixabay

Ambos aspectos, individual y social, están unidos por el mismo denominador común: el dejar una opción a favor de otra. A continuación intentaremos exponer algunos ejemplos de los susodichos ámbitos.

Concluiremos con una valoración final sobre la importancia de decidir sobre el futuro y valoraremos si es, o no, necesaria este tipo de elección.

La toma de decisiones individual

Huelga decir que hay decisiones que marcan una vida y otras que no tienen tanta transcendencia. Escoger mantequilla o mermelada para desayunar no nos afectará de una forma tan seria como la elección de una carrera universitaria o de una formación para tener un oficio.

En estos casos parece obvio que es el propio sistema educativo el que tiene que enseñar a cada estudiante a conocer sus virtudes y a guiarle por el mejor camino.

Entrando ya en las decisiones de carácter personal o íntimo, el libre albedrío es, en algunas ocasiones, el culpable de un gran cambio en la vida de cualquier persona para mejor o para peor.

El ser humano ha llegado hasta aquí gracias a las decisiones que han ido tomando otros, que tomamos y que tomarán los que vendrán. Si lo piensa fríamente se dará cuenta de que desde que se despierta está rodeado de decisiones que tomó en su momento. Ha dormido en un colchón que escogió, toma ese café porque así lo decidió y se pone esa camisa porque hizo lo propio.

La toma de decisiones de instituciones, empresas y similares

Al vivir en una sociedad parece evidente pensar que la misma está forjada por la toma de decisiones de los políticos. Lo mismo sucede en su puesto de trabajo. El propietario decide qué rumbo ha de tomar su empresa y esto le afecta directamente.

En muchas ocasiones dependemos en demasía de este tipo de circunstancias. No resulta nada fácil cumplir con las obligaciones que se nos imponen por más que no las entendamos.

Resulta cierto que el liderazgo político o empresarial es útil y necesario para la evolución de la sociedad. Por poco que nos gusten algunas normas, no hay más remedio que cumplirlas.

Volviendo al inicio, nos damos cuenta de que somos víctimas directas de la opción que alguna persona ha dado como válida. Pero ¿Se podría vivir sin la toma de decisiones a este nivel?

La decisión final

La respuesta a la pregunta anterior es un rotundo no. Ni el político, ni el empresario, ni una persona de a pie pueden vivir sin elegir. Esta opción, que ya es una elección, significaría, por poner un ejemplo simple, tomar café con leche y té, tostada con mantequilla, aceite y mermelada y así sucesivamente.

Cada decisión desecha una de las opciones que puede ser recuperada con el tiempo aunque haya que comenzar todo el proceso desde el principio.

Sin líderes que decidan el futuro económico de un país o de una empresa poco podemos hacer para cambiar esos aspectos.

Si no decide nada en su vida parece evidente pensar que tendrá que comprar, por seguir con el ejemplo, dos coches o estudiar dos carreras opuestas. He aquí la importancia de elegir y de hacerlo correctamente para evitar males mayores.

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