Importancia de las vacunas


La prevención contra ciertas enfermedades es una lucha que el hombre ha perseguido desde hace mucho tiempo. En esta lucha surgen las vacunas, estas se definen como un preparado destinado a conseguir la inmunidad contra una enfermedad. Dicho preparado estimula la producción de anticuerpos que son los responsables de hacer frente a esa enfermedad que se quiere evitar. Puede estar formada por una suspensión de microorganismos o derivados de microorganismos.

De forma general, ayudan al cuerpo a aprender a defenderse contra la acción de virus o bacterias. Mediante la exposición al organismo de una muy pequeña cantidad de dichos virus o bacterias que han sido previamente debilitados, el cuerpo aprende a reconocerlos. De esta manera, el sistema inmunitario sabe cómo hacer frente a dicha enfermedad en caso de presentarse.

Su aparición en la historia

La primera referencia a este tipo de productos tan necesarios para nuestra salud aparece en la antigua China en el siglo XI. Por aquel entonces se empleaba lo que se conocía como variolización. Este proceso consistía en inocular a un paciente el pus de la viruela para conseguir que el cuerpo reaccionase.

Jeringuilla, comúnmente usada para administrar las vacunas.

Jeringuilla, comúnmente usada para administrar las vacunas. Fuente: publicdomainpictures

Era la forma empleada para provocar una reacción en el sistema inmune, consiguiendo que el organismo combatiera la enfermedad. Esta práctica suponía muchos riesgos ya que muchos pacientes contraían la viruela e incluso morían. La variolización fue introducida en Gran Bretaña en el año 1721.

Fue en 1796 cuando un médico inglés llamado Jenner realizó el primer experimento de inmunización empleando linfa de viruela de vaca. De ahí el nombre que recibió esta medicina debido a su procedencia vacuna. Al escuchar a una mujer afirmar que no contraería la viruela porque ya había sufrido la viruela de las vacas, Jenner inició su experimento.

Louis Pasteur sentó las bases de la producción de esta forma de inmunización, empleando formas atenuadas o debilitadas del microorganismo responsable de las infecciones. En 1949 comenzó la aparición de preparados diversos para el tratamiento de diversas enfermedades como es el caso de la poliomielitis o la varicela.

Diferentes tipos de vacunas

De forma general pueden distinguirse cuatro tipos de este tipo de preparados:

  • Las vacunas de virus vivos que se elaboran empleando la forma atenuada de los mismos, para educar al sistema inmunitario. El sarampión, las paperas, la rubéola o la varicela son ejemplos de enfermedades que se previenen de esta manera.
  • Las vacunas muertas o inactivadas son las que se produces a partir de fragmentos de un virus o bacteria. Un ejemplo de este tipo se encuentra en la antigripal.
  • Las vacunas toxoides que se elaboran empleando una toxina o producto químico producido por un virus o una bacteria. Esta es la forma de proteger a las personas de los efectos que la infección produce en el organismo más que de la infección en sí. Algunos ejemplos son la antidiftérica y la antitetánica.
  • Las vacunas biosintéticas que están fabricadas empleando sustancias artificiales que imitan ciertos fragmentos de un virus o una bacteria. La elaborada para el tratamiento de Haemophilus influenzae tipo B es un ejemplo.

Necesidad de educar el sistema inmune

Cuando se nace se posee una protección natural contra los microbios responsables de las enfermedades. Esa protección nos proviene de la madre y es transmitida a través de la placenta antes del nacimiento. Pero poco tiempo después esta protección desaparece.

Ante la indefensión del organismo a estas enfermedades se hace necesario estimular sus defensas para que, dado el caso, sepa cómo hacer frente a las mismas para protegerse debidamente. Esta es la función de estos preparados, extender en el tiempo la protección natural con la que se nace.

El calendario de vacunación es una disciplina que debe seguirse para ir poco a poco preparando al organismo contra todas las enfermedades sobre las que hay tratamiento, fortaleciendo sus defensas y no dejándolo indefenso en el caso de que se vea afectado por ellas. Del mismo modo, existen preparados especiales cuando se va a viajar a determinados países. Es importante administrarlos para tener el sistema inmunitario preparado en cualquier situación.

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